Sin contratar modelos ni alquilar un estudio: se sube la prenda, se eligen el género, la edad, el tono de piel y la complexión del modelo virtual, y la IA arma la foto lista para el catálogo o las redes.
Prenda sola
Foto con modelo Opciones del modelo
Imágenes ilustrativas.
Una sesión con modelo, estudio y fotógrafo cuesta varios cientos de dólares por jornada. En la app, cada foto cuesta centavos de dólar y se paga solo lo que se genera.
Sin coordinar agendas de modelo, fotógrafo y maquillaje: se sube la prenda, se genera la foto y queda lista para publicar en redes el mismo día.
La misma prenda sobre modelos de distinto género, edad, tono de piel y complexión, para un catálogo inclusivo sin pagar varias sesiones.
Con la misma cuenta de rapilist, las fotos generadas quedan en la galería de imágenes de la tienda y se asignan al producto desde el panel, sin descargarlas y volver a subirlas.
Fotos en formato WebP, listas para la web y las redes, sin marca de agua ni leyendas de "hecho con IA" agregadas.
Si la pose o el modelo no convencen, se genera otra versión por unos centavos más, hasta llegar al resultado buscado.
La generación usa modelos de edición de imagen recientes para lograr resultados fotorrealistas, respetando el color, la textura y los detalles de la prenda.
Cambio de fondo, mejora de foto, fondo blanco para catálogo, variantes de color y mockups en escenas reales, en la misma app.
A partir de la foto generada, la IA redacta la descripción del producto con palabras clave para SEO.
Un deslizador compara la prenda sola con la prenda sobre el modelo, útil para mostrar el resultado al cliente final.
Botón nativo de Android para compartir en Instagram, WhatsApp, Facebook o TikTok, sin pasar por la galería del celular.
Todas las generaciones quedan guardadas en la cuenta y se pueden volver a descargar cuando haga falta.
Una marca chica de ropa enfrenta el mismo problema una y otra vez: para vender necesita fotos con modelo, pero una sesión cuesta entre 300 y 1000 dólares por día. Además hay que coordinar a tres o cuatro personas, alquilar un estudio y conseguir accesorios. Mostrar el mismo buzo en cinco colores implica cinco versiones para fotografiar, editar y retocar. Con IA, se sube una foto de la prenda y las variantes se generan en minutos. Una marca que antes hacía sesiones cada tres meses puede subir productos nuevos cada semana. Las fotos con modelos reales siguen siendo la mejor opción para campañas grandes, pero para el catálogo del día a día la IA es mucho más rápida y económica.
Las tiendas pequeñas la usan para completar el catálogo sin sesiones costosas: se fotografía el buzo sobre una mesa y en poco tiempo se obtiene la versión con modelo. Las marcas medianas la usan para comparar: generan la misma prenda sobre cuatro modelos distintos y miden cuál funciona mejor. Los mayoristas la usan para mostrar la mercadería puesta antes de que el cliente B2B cierre el pedido. Y quienes venden en Mercado Libre o Instagram la usan para diferenciarse: en lugar de la foto plana del proveedor, una foto con modelo virtual que mejora la percepción de calidad.
Midjourney y DALL-E son generadores de uso general: muy útiles para ilustración, pero no distinguen bien entre "la prenda del cliente" y "una prenda inventada". La herramienta de rapilist está pensada específicamente para indumentaria: trabaja sobre la foto de la prenda real y busca respetar el patrón, el color y los detalles (botones, costuras, estampas), sin inventar una prenda nueva. Además, funciona con la misma cuenta de la tienda rapilist y se paga con créditos prepagos, un esquema más fácil de sostener para un negocio chico que una suscripción mensual a una herramienta más cara.
Fotos profesionales de ropa con modelos creados por IA, sin estudio ni modelos contratados. Se sube la prenda, se elige el modelo y la IA genera la foto.