¿Para qué sirve saber de dónde llegan los clientes?
Para decidir dónde poner el tiempo y el dinero. Si la mayoría de las visitas llega desde Instagram, conviene publicar más ahí; si Google trae visitas con ciertas búsquedas, conviene que los productos usen esas mismas palabras en el título y la descripción. Sin esos datos, la decisión se toma a ciegas: se paga un anuncio sin saber si trajo visitas, o se deja de publicar en una red que en realidad traía compradores. El origen de las visitas, cruzado con las páginas que miran y el tiempo que se quedan, muestra qué canal trae gente interesada y cuál trae visitas que se van enseguida.