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Etiquetas de góndola y códigos de barras: cómo organizarlos

Actualizada el 24 de octubre de 20263 min de lectura

Los códigos de barras aceleran el cobro y evitan errores; las etiquetas de góndola le muestran al cliente el mismo precio que va a pagar. Juntos ordenan el local, siempre que el sistema, el estante y la caja digan lo mismo. Esta guía explica cómo organizarlos.

Qué códigos traen los productos

La mayoría de los productos envasados trae de fábrica un código EAN-13, de 13 dígitos, que identifica ese producto en cualquier comercio. Para cobrar con lector alcanza con cargar ese código en el producto del sistema: se escanea una vez al darlo de alta y desde ahí cada venta lo encuentra solo.

Si un producto tiene variantes (talles, colores, sabores), cada variante con su propio código de fábrica tiene que quedar asociada a ese código. Si no, el lector encuentra el producto pero no sabe qué variante descontar del stock.

Productos sin código: códigos internos

La ropa propia, lo fraccionado, lo artesanal o lo importado sin etiqueta no traen código. Para esos casos se usan códigos internos: un número propio por producto, que se imprime en una etiqueta adhesiva.

Un código interno sólo tiene que ser único dentro del comercio. Los productos que se venden por peso usan un formato especial que arma la balanza, con el producto y el peso; se explica en la guía de venta por kilo.

Qué datos poner en la etiqueta de góndola

Una buena etiqueta se lee de lejos y sirve también para trabajar:

  • Nombre corto y claro del producto, como lo busca el cliente.
  • Precio de venta, bien grande.
  • Precio por kilo o por litro en los envasados, para comparar presentaciones.
  • Código de barras, para escanear desde el estante y revisar precio o stock.
  • Fecha de actualización, para saber qué etiquetas quedaron viejas.

Imprimir sin una impresora especial

Las etiquetas de góndola se pueden imprimir en hojas comunes, varias por hoja, y recortarlas, o en hojas autoadhesivas. Las impresoras térmicas de etiquetas son más prácticas para los códigos que se pegan en cada producto, pero no hacen falta para empezar.

Lo que sí conviene es imprimir por grupo: los productos que cambiaron de precio, los de una categoría o los que acaban de entrar, en lugar de reimprimir todo el local.

Mantener todo coincidiendo

El precio se cambia en un solo lugar, el sistema, y desde ahí se imprimen las etiquetas nuevas. Si se cambia una etiqueta a mano sin cambiar el sistema, la caja cobra otro precio; si se cambia el sistema sin reimprimir, el cliente ve un precio viejo.

Ejemplo

Un almacén aumenta los lácteos un 8 %. Actualiza la categoría en el sistema, imprime las 24 etiquetas de esa categoría y las cambia antes de abrir. Un yogur que estaba a $1.250 pasa a $1.350 en la góndola y en la caja al mismo tiempo.

Errores frecuentes

Los que más desordenan el stock y el cobro:

  • Cargar el mismo código de barras en dos productos distintos: el lector siempre encuentra uno solo.
  • No asociar los códigos a las variantes y descontar el talle o el color equivocado.
  • Escanear un producto que no aparece y cobrarlo "a mano" con otro producto, lo que desordena el stock de los dos.

Cómo se hace en rapilist

En rapilist, cada producto y cada variante pueden tener su código de barras, y el punto de venta los lee con un lector o permite buscar por nombre. Los productos sin código de fábrica pueden llevar un código interno, y las etiquetas de góndola se imprimen con el nombre, el precio y el código de barras de los productos que se elijan.

Preguntas frecuentes

Términos de esta guía

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